Análisis cualitativo asistido por ordenador con
ATLAS.ti Juan Muñoz Justicia y Miguel Angel Sahagún Padilla n.
INTRODUCCIÓN Una posible forma de iniciar un
texto sobre el análisis cualitativo asistido por ordenador sería señalando de
forma solemne que el software para análisis cualitativo llegó para quedarse,
que ahora mismo atraviesa un momento interesantísimo en su desarrollo y que,
aunque a ritmos y de formas desiguales, está permeando las prácticas de
investigadores en todo el mundo. Pero nos parece más conveniente
distanciarnos de entrada de esas declaraciones y preguntarle al lector qué
piensa al respecto, cómo las ve –- si las ve –- reflejadas en su cotidianidad
como investigador y en qué medida el uso de software está imbricado en su
trabajo. Creemos que este punto de partida recoge con claridad la naturaleza
y objetivos de este trabajo. Lo primero que será necesario aclarar es que lo
que el lector tiene en las manos no es un manual de análisis cualitativo
asistido por ordenador. Si lo que espera el lector es encontrar una guía
detallada de las funciones de un paquete de software en concreto, lo mejor
que podemos hacer es remitirlo a la sección de referencias bibliográficas en
donde podrá encontrar recursos específicamente elaborados para tal fin.
El propósito de estas páginas es otro. Lo que nos
interesa es crear un marco para que el investigador novel en el ámbito del
uso de software para análisis cualitativo reflexione sobre las condiciones
que posibilitan un uso productivo de herramientas informáticas
específicamente diseñadas para facilitar el proceso de análisis. El marco que
pretendemos ofrecer debe considerarse como una conversación introductoria,
articulada en torno a cuatro ejes: a) la presentación del ámbito del análisis
cualitativo asistido por ordenador, b) la descripción de uno de los paquetes
de software más uti- 300 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla lizados
en dicho ámbito – el ATLAS.ti –, c) la presentación contrastada de
experiencias específicas en el uso de la herramienta y d) la inclusión de
recomendaciones que esperamos sean de utilidad al lector. En el recorrido
haremos hincapié en la necesidad de evitar la mitificación de las soluciones
informáticas disponibles y plantearemos lo que a nuestro juicio constituyen
interrogantes de obligada consideración para un adecuado uso del software
para análisis cualitativo en un proyecto específico. EL ANÁLISIS CUALITATIVO
ASISTIDO POR ORDENADOR En esta sección realizaremos un recorrido por las
principales características del análisis cualitativo asistido por ordenador,
así como los debates en torno al mismo. Para ello, quizá nos convenga hacer
referencia al contexto en el que comenzó a gestarse la búsqueda de soluciones
informáticas específicas para la actividad del analista de datos
cualitativos. Weitzman y Miles (1995) hacen memoria y nos recuerdan
actividades comunes en el análisis cualitativo a mediados de la década de los
80 del pasado siglo, cuando empezaban a aparecer los primeros programas
CAQDAS22 para ordenadores personales. Aunque en esos días unos pocos
investigadores pioneros comenzaban a emplear procesadores de texto y bases de
datos para almacenar, organizar y recuperar información, tareas como escribir
a máquina las notas de campo, fotocopiarlas, seleccionar fragmentos de texto
con marcadores de colores, recortarlos y pegarlos en tarjetas eran
características del oficio. De entonces a la fecha, la utilización de herramientas
informáticas por parte de las personas que se dedican a la investigación
cualitativa ha experimentado un notable incremento, de la misma forma que sus
características y funcionalidades han evolucionado considerablemente,
haciendo que en nuestros días muchas personas podamos hacer nuestras las
palabras de Anselm Strauss en el prefacio al manual de usuarios de ATLAS.ti
de Thomar Muhr: En mis días de estudiante graduado, no había grabadoras para
hacer más fácil la vida del entrevistador; llegaron después de la IIGM,
pasando pri- 22 Acrónimo de ‘Computer-Assisted/Aided Qualitative Data
Analysis Software’ (Lee y Fielding, 1991). Análisis cualitativo asistido por
ordenador con ATLAS.ti | 301 mero por la etapa de las grandes grabadoras.
Eran máquinas pesadas, que adelgazaron sólo gradualmente hasta los modelos
ligeros actuales. Muchos años después, siguiendo nuestros sueños de
ordenadores que hicieran más fácil nuestras vidas como investigadores
cualitativos, se inventó el software para nosotros. (1996, en Muhr, 1997, p.
1). Uno puede preguntarse hasta qué punto es conveniente establecer
paralelismos entre las metodologías cualitativa y cuantitativa respecto a sus
vínculos con la tecnología. Sin embargo, cualquiera que sea la respuesta, lo
que es innegable es que la imbricación entre informática y metodolog- ía ha
transformado las prácticas de investigación, posibilitando o facilitando un
sinfín de actividades y redefiniendo buena parte de las características del
oficio. Más que preguntar si MAXQDA o ATLAS.ti son al aná- lisis cualitativo
lo que SPSS o MINITAB son al análisis cuantitativo, nos parece que lo
conveniente es pensar en las implicaciones de recurrir, en cualquiera de las
fases de un proceso de investigación, a tales o cuales recursos tecnológicos.
Algunas premisas Para enmarcar esta breve descripción de lo que caracteriza
al análisis cualitativo asistido por ordenador, quizá sea conveniente señalar
unas cuantas ideas cruciales a modo de premisas. Si bien se trata de ideas en
cierta forma evidentes, creemos que tenerlas presentes al pensar en los qué,
cómo y para qué del cruce entre el análisis cualitativo y las herramientas
informáticas resulta productivo en más de un sentido. Vayamos pues a las
ideas: 1. Hoy en día, el uso de ordenadores forma parte de prácticamente todo
proyecto de investigación, sea sólo como procesador de textos, como
herramienta para almacenar y organizar materiales o como instrumento para
conducir el análisis. Si esto es cierto para el mundo de la investigación en
general, no lo es menos para la investigación cualitativa. 2. Lo anterior
implica que el análisis cualitativo, en mayor o menor medida, siempre echa
mano de ordenadores en algún momento dado; es decir, siempre está asistido
por ordenadores. La perogrullada tiene sentido cuando nos ayuda a pensar en
el análisis 302 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla cualitativo
asistido por ordenador, como un continuo que va desde el uso de herramientas
genéricas para labores genéricas (e.g. escribir con un procesador de textos u
ordenar información con una hoja de cálculo) hasta el uso de herramientas
especializadas para labores especializadas (e.g. segmentar y codificar
transcripciones de entrevistas). 3. La tercera idea tiene que ver con una
posición específica en torno al tema del determinismo tecnológico. Frente a
la creencia de que las herramientas – la tecnología pura y dura – constriñen
u orientan en determinada dirección la labor investigadora, encontramos mucho
más plausible y generativa una perspectiva en donde las herramientas son
elementos insertos en una red de prácticas – prácticas sociales, claro está.
Es en esta red de prácticas – una red sociotécnica – en donde se definen sus,
por así decirlo, reglas de uso, sus ortodoxias. Esto no quiere decir que las
propiedades de las herramientas, lo que pueden hacer, no sea importante; nada
más lejos de la verdad. Lo que quiere decir es que nuestras expectativas y
concepciones sobre las herramientas, el hecho de que las consideremos
deseables o indispensables y la manera de emplearlas, son todos aspectos que
encuentran su origen en la posición de las herramientas dentro de esa matriz
de formas de hacer y de pensar. 4. La cuarta – y última – idea recoge a las
anteriores para insistir en que cuando hablamos de análisis cualitativo asistido
por ordenador, hemos de pensar en el tema como en un aspecto más del proceso
de desarrollo de un proyecto de investigación. Sin duda puede ser un aspecto
muy importante, pero ni de lejos el único o el más relevante. Más aún, la
especificidad de las herramientas utilizadas – lo que puede hacerse con ellas
– dependerá en buena medida de las formas en las que se relacione con los
demás aspectos del proyecto: el tipo de tareas que tienen que realizarse, los
usuarios de las herramientas, los materiales o datos con los que se
trabajará, los marcos desde lo que se orienta el proceso de investigación,
las fases concretas del proceso en las que se utilizan tales o cuales
programas y un largo etcétera. Análisis cualitativo asistido por ordenador
con ATLAS.ti | 303 Lo que queremos dejar claro con estas cuatro ideas es que
el uso de ordenadores en la investigación, además de inevitable en cuanto a
las tareas más genéricas, ofrece una gran diversidad de posibilidades para el
núcleo específico de las tareas analíticas. El uso creativo, productivo y
riguroso de estas posibilidades dependerá en buena medida de la forma en que
se conciban, planifiquen y desarrollen los aspectos operativos del proceso de
investigación, así como de los recursos disponibles y de las habilidades y
conocimientos de quienes participan en un proyecto. En todo caso, lo
importante es tener presente que antes de utilizar cualquier herramienta
informática en el proceso de análisis, hay que definir qué es lo que queremos
hacer y cómo hemos de hacerlo. Una vez que se tiene claro el trayecto de un
proceso de análisis podemos pasar a considerar las opciones disponibles en
cada situación. En otras palabras, primero está el diseño de la investigación
y luego la elección del software. Proceder en sentido inverso, es decir,
eligiendo primero el software y adaptando luego el diseño del análisis a lo
que se cree que puede o debe hacerse con el software es equivalente a actuar
en consonancia con ese aparente determinismo tecnológico que al final se nos
revela como determinismo social, como producto de hábitos. Ello no quiere
decir que entrar en contacto con algún paquete de software por el mero
interés en conocerlo no sea deseable. Todo lo contrario. Conocer nuevas
opciones, conocer nuevas funcionalidades o mejoras a funcionalidades ya
existentes suele resultar estimulante en tanto que permite a los
investigadores visualizar otras formas de trabajar. Pero este conocimiento no
tendría por qué restringir el campo de posibilidades. Lo que no existe puede
crearse o adaptarse. En este sentido, no nos sorprende que la mayoría de los
paquetes de software para análisis cualitativo hayan sido desarrollados, al
menos en sus primeras versiones, en el contexto de proyectos específicos,
para posibilitar o facilitar ciertas maneras de conducir el análisis de
datos. Si bien es cierto que los países de habla hispana no se caracterizan
por ser productores, sino más bien consumidores de software para análisis
cualitativo (Cisneros, 2009), la posibilidad de generar o transformar herramientas
no tendría por qué perderse de vista, dado que no es sino un caso extremo en
el proceso de 304 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla hacer que las
herramientas, aunque sólo sea en el uso, se adecuen a las necesidades de un
tipo específico de análisis y no a la inversa. Del análisis al software Una
vez establecido el marco para abordar el tema que nos ocupa, es conveniente
señalar qué es lo que caracteriza, aunque sea de forma general, al software
para análisis cualitativo. Para hacerlo bien, nos parece imprescindible poner
sobre la mesa, también de forma general, las maneras de proceder que definen
al análisis cualitativo. Con todos los riesgos que entraña esta suerte de
caricaturización, con todas las prevenciones que exige, hablar de las características
generales del análisis cualitativo es un paso crucial para entender y situar
la especificidad del software elaborado para asistirle. Para Patton (1990),
la pretensión de la investigación cualitativa consiste en dar sentido a
grandes volúmenes de datos en un proceso definido por la reducción de
información, la identificación de pautas significativas y la construcción de
un marco que permita comunicar lo que revelan los datos. Si bien es cierto
que la investigación cualitativa en ciencias sociales se caracteriza por su
diversidad y pluralidad de enfoques, métodos y técnicas (Silverman, 2005), es
posible afirmar que las distintas aproximaciones comparten una orientación
naturalista e interpretativa y que la mayoría de las modalidades de análisis
que ofrecen se distinguen por estar teóricamente informadas (Íñiguez, 1999).
Como mostramos de forma esquemática en la Figura 1, una manera habitual y
bastante difundida de entender las tareas básicas del análisis cualitativo
consiste en trazar el recorrido hacia esa reducción y búsqueda del
significado de los datos como un proceso recursivo desde los datos hacia la
elaboración de modelos teóricos sustantivos. El proceso recursivo atraviesa
por la segmentación y codificación de conjunto de datos, el establecimiento
de relaciones entre códigos, el desarrollo de anotaciones y una cuidadosa
revisión del sistema empleado. Puede discutirse hasta qué punto esta
concepción del proceso de análisis cualitativo puede generalizarse a la gran
mayoría de orientaciones metodológicas, especialmente si tomamos en cuenta
que los autores que elaboraron la primera versión del diagrama (Pidgeon y
Henwood, 1996) lo han incluido para ilustrar la Análisis cualitativo asistido
por ordenador con ATLAS.ti | 305 manera en que se implementa la Grounded
Theory o Teoría Fundamentada (Glaser y Strauss, 1967; Strauss y Corbin, 1998)
un método de aná- lisis específico. Sin embargo, desde nuestra perspectiva,
el diagrama ilustra, al menos en parte, las transformaciones y producciones
específicas que se operan sobre el material empírico durante un proceso de
análisis cualitativo. Tareas básicas como la organización y el almacenamiento
de datos, la selección y etiquetaje de pasajes o secciones del material, la
sistematización de los procedimientos de etiquetaje, la recuperación de las
secciones etiquetadas y el desarrollo de anotaciones que den cuenta del
proceso y sus resultados suelen estar presentes en la mayoría de los estudios
de corte cualitativo. Está claro que los aspectos operativos especí- ficos y
especialmente el marco desde el que se orientan esas tareas –- el marco que
les da sentido –- variarán no sólo en función del método sino de los
objetivos y preguntas de investigación. De igual forma, la recursividad entre
el análisis y la producción de datos –- la vuelta al trabajo de campo en
función de los resultados del análisis en curso –- tendrá mayor o menor
protagonismo. Pero en términos generales, pensamos que las actividades
incluidas en el diagrama ofrecen un buen retrato esquemático de la actividad
analítica en el ámbito de la investigación cualitativa. Parafraseando a
Lewins y Silver (2006), la investigación cualitativa se caracteriza entonces
por la necesidad de interpretar datos a través de la identificación y,
posiblemente, la codificación de temas, conceptos, procesos o contextos, con
el propósito de construir teorías, de ampliarlas o de ponerlas a prueba.
Desde un marco más o menos definido, el investigador se formula preguntas
respecto al significado de su material empí- rico. En estas preguntas por el
significado de los datos se define un contexto de interpretación que orienta
al investigador en la definición de los aspectos operativos del análisis.
Dicho de otro modo, en cada proyecto de investigación, la pregunta por el
significado de lo que se analiza es la que permite dar sustancia y dirección
a tareas tan genéricas como organizar, segmentar y codificar datos. Los
aspectos operativos son cruciales porque dependiendo de la forma en la que se
concreten pueden favorecer o dificultar una aproximación sistemática,
rigurosa, minuciosa y creativa a los datos. Es aquí en donde el software para
análisis cualitativo encuentra su razón de ser. No es que el software analice
– por si alguno se 306 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla había
formado expectativas en este sentido – sino que ofrece apoyo en la parte
operativa del análisis. Figura 1: Diagrama de flujo de un proceso típico de
análisis cualitativo (adaptado de Pidgeon y Henwood, 1996, p. 88) Cabe
entonces preguntarse qué tipo de apoyo ofrece el software para análisis
cualitativo. Simplificando, lo que ofrece es una alternativa a prácticas más
‘manuales’ que pueden desbordar al investigador. Dentro de su gran
diversidad, los paquetes CAQDAS nos permiten: a) gestionar grandes volúmenes
de datos; b) almacenar de forma organizada la información elaborada durante
el análisis, c) segmentar, codificar y recuperar fragmentos significativos de
nuestro material empírico y d) elaborar anotaciones del proceso y los
resultados del análisis. Además, dependiendo del programa con el que se
trabaje, podemos utilizar diversas funciones que nos ayudan a visualizar la
información de formas que estimulan la creatividad del analista y a
desarrollar modelos o teorías de los fenómenos estudiados mediante el
establecimiento de relaciones entre categorías. En el siguiente apartado,
hablaremos de lo que ofrece el software para análisis cualitativo y de los
debates en torno a su uso. Análisis cualitativo asistido por ordenador con
ATLAS.ti | 307 To CAQDAS or not to CAQDAS: entre la potencialidad y los malos
entendidos A pesar de que, como hemos comentado, la utilización de CAQDAS es
algo cada vez más frecuente, por lo menos en los ámbitos académicos, no son
pocas las voces que alertan de posibles problemas ligados a su utilización.
Se trata de voces que en sus versiones más extremas aconsejan desechar tales
herramientas y continuar analizando ‘como toda la vida’, mientras que en sus
versiones más laxas, simplemente insisten en la necesidad de ser conscientes
de dichos problemas. Para situar al lector respecto a las discusiones en
torno al CAQDAS, en este apartado presentaremos algunos elementos del debate
entre defensores y detractores, específicamente en lo que se refiere al
manejo de grandes volúmenes de información, el tiempo requerido en el
análisis, la cercanía con los datos, las constricciones metodológicas, el
rigor y la transparencia y la apariencia de seriedad o formalidad. Gestión de
grandes volúmenes de datos Una de las ventajas de la utilización de CAQDAS
tiene que ver con la posibilidad de gestionar un gran volumen de datos de
diferente tipo. Los programas actuales, más allá de la manipulación de datos
textuales permiten incluir también como fuentes de datos imágenes, audio y
vídeo, lo que amplía de una forma muy interesante las posibilidades de
análisis. John y Johnson (2000) recuerdan cómo Pfaffenberger (1988) afirmaba
que, antiguamente el volumen de datos generado en la investigación
cualitativa restringía a los investigadores a la utilización de pequeños
conjuntos de datos y de herramientas analíticas simples. [Pfaffenberger]
Argumentaba que los métodos manuales de análisis de la investigación
cualitativa son comparables con los sencillos análisis que se llevaban a cabo
en la investigación cuantitativa antes de la introducción de los paquetes
estadísticos. Afirmaba que, mediante el uso de la tecnología informática y
del trabajo más rápido y eficaz con unidades mucho más grandes de datos, los
investigadores cualitativos pueden actualmente aplicar técnicas analí- ticas
más sofisticadas de lo que eran posibles en el pasado (John y Johnson, 2000,
p. 395). 308 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla Además de
permitirnos trabajar con fuentes diferentes, las posibilidades que nos ofrece
el ordenador permiten o, como mínimo, facilitan que podamos gestionar una
mayor cantidad de datos de la que normalmente es factible con el análisis
‘manual’. Es decir, podemos organizar y acceder más fácilmente a los
documentos que constituyen nuestros datos, podremos crear y acceder más
fácilmente a las citas – extractos significativos – en su contexto y a los
códigos (Kelle y Laurie, 1995; Blismas y Dainty, 2003), podremos acceder más
fácilmente a las notas de investigación, etcétera. Es decir, tendremos a
nuestra disposición todo un conjunto de herramientas que permitirán que
nuestro escritorio no esté rebosando de montones de papeles y archivadores
(tendremos todo en el ordenador) y además nos permitirán acceder de una forma
rápida y eficaz a los datos ‘brutos’ almacenados y a todos aquellos que
vayamos generando durante el proceso de análisis. Como afirman Fielding y Lee
(1998), el uso adecuado de un paquete CAQDAS reduce las posibilidades de
confusión y desorden, lo que redunda de una forma positiva en los resultados de
análisis. Una de las consecuencias de la posibilidad de gestionar grandes
volúmenes de información es que se puede trabajar con muestras mayores.
Aunque en la investigación cualitativa esto no tiene porqué ser un objetivo
per se23, la opción puede ser útil en determinados proyectos. No obstante,
algunos autores alertan del riesgo de que esta posibilidad que nos ofrece la
utilización de CAQDAS se convierta en un inconveniente, puesto que aunque la
gestión sea más fácil, el aumento del tamaño de las muestras puede llevar a
la necesidad de una mayor inversión de tiempo. Aunque esto no tiene porqué
ser negativo, en ocasiones puede llevar a un análisis más superficial de los
datos (Blismas y Dainty, 2003; John y Johnson, 2000). Tiempo 23 Al respecto,
Kelle y Lauria no recuerdan que en investigación cualitativa, una muestra de
gran tamaño no es un valor en sí misma, ya que el muestreo se rige por otros
criterios y sigue otras estrategias – muestreo por conveniencia teóricamente
informado – con el fin de asegurar que los casos estudiados muestran aspectos
teóricamente relevantes del fenómeno empírico estudiado (1995, p. 27).
Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 309 Este último
argumento nos lleva a mencionar otra de las ventajas que habitualmente se le
atribuyen al CAQDAS: su uso supone una menor inversión de tiempo que el
análisis tradicional. Como ya hemos mencionado, los programas a los que
hacemos referencia no pretenden facilitar el trabajo del analista mecanizado
el análisis; es decir, no pretenden sustituir al analista –- aunque algunas
de las personas que se acercan por primera vez al CAQDAS tienen esa ilusión
–- ni pretenden realizar el análisis, sino facilitarlo por lo que respecta a
las tareas manuales y mecánicas asociadas con el análisis ‘a mano’, es decir,
todo lo que tiene que ver con el ‘recortar, copiar y pegar’, la elaboración
de sistemas de almacenamiento y fichas de los productos del análisis (citas,
códigos, anotaciones, esquemas), etcétera. Como dice Kelle, Con este cambio de
paradigma [los ordenadores como instrumentos para la gestión inteligente de
los datos] se hizo evidente que, aunque los ordenadores no pueden analizar
los datos textuales de la misma manera en que analizan datos numéricos (es
decir, mediante el empleo de procedimientos algebraicos), pueden sin embargo
ser de gran ayuda para los investigadores cualitativos. La tarea central de
análisis en la investigación cualitativa -comprender el significado de los
textos- no puede ser computarizado, ya que no es un proceso basado en
algoritmos y por lo tanto no puede considerarse una tarea mecánica. Sin
embargo, hay tareas mecánicas implicadas en el análisis interpretativo, la
mayoría de las cuales tienen que ver con la gestión de los datos. (Kelle,
1995, p. 3). Evidentemente, se podría cuestionar que la reducción del tiempo,
en el caso de ser real, sea necesariamente una ventaja, pues lo que tenemos
que evaluar es la calidad de un análisis, independientemente de que sea más o
menos costoso en términos temporales. Sin embargo, dedicar menos tiempo a lo
‘mecánico’ permite que la energía del analista se concentre en el análisis en
sí mismo. (Fielding y Lee, 1988; John y Johnson, 2000). En este sentido, el
beneficio más importante del uso de herramientas informáticas sería su
potencial para incrementar el rigor en el análisis. En la medida en que el
investigador puede dedicar más tiempo y energía a pensar creativamente, el
uso del software favorece la construcción de teorías potentes, precisas y
bien integradas (Gerson, 1984, en Morison y Moir, 1998, p. 109). 310 | J.
Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla Cercanía a los datos Otra de las
líneas críticas a los CAQDAS tiene que ver con quienes manifiestan que la
utilización de ordenadores puede llevar a un cierto ‘alejamiento’ de los
datos; es decir, que el trabajo con el ordenador puede llevarnos a centrarnos
más en la mecánica del análisis, en la utilización de las herramientas que
nos ofrece el programa y por lo tanto prestar menos atención a lo
auténticamente relevante; es decir, a los datos: Una preocupación de muchos
investigadores cualitativos es que los métodos informatizados desalientan la
implicación y compromiso con los datos, invitando más bien al analista a
rozar la superficie de incluso los más ricos materiales. (Fielding, 2000, p.
73). (...) se argumenta que los ordenadores permiten al investigador la
posibilidad de reducir tal tipo de trabajo [mecánico] y dedicarse al trabajo
"real" de análisis. Sin embargo, se puede argumentar que la
familiaridad con los datos generados a través de la repetida manipulación,
lectura y relectura es parte del proceso analítico en sí. Usar un ordenador,
sin duda, ahorra tiempo, pero no está claro si ello contribuye o resta al
análisis por el distanciamiento del investigador con los datos a través de la
mediación de los programas informáticos (Morison y Moir, 1998, p. 115).
Aunque esta crítica, de nuevo, puede tener cierta base, parece llevar
implícita la idea de que lo contrario, la no utilización de CAQDAS evita este
problema, algo no del todo evidente (Fielding y Lee, 1998; Lee y Esterhuizen,
2000). También el análisis manual puede alejarnos de los datos, centrando
nuestra atención en la ‘mecánica’ del análisis. Forzar una metodología Una
característica común a la inmensa mayoría de programas –- si no todos –- es
que una parte importante del trabajo con los mismos se centra en la
identificación de fragmentos significativos en el texto y su agrupación en
categorías. Es por ello que las herramientas para la codificación de los
datos son una de sus características principales (Coffey, Holbrook, y
Atkinson, 1996, para. 7.1) y, probablemente, la codificación de los datos es
una de las actividades principales que realizamos quienes trabajamos con
ellos. Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 311 El
problema para algunos consiste en que el énfasis que el software (im)pone
sobre la codificación podría llevar a los analistas a basar su análisis en
una codificación no reflexiva dada la facilidad con la que pueden codificar.
Semejante forma de proceder tendría consecuencias como: a) la creación de un
número excesivo de códigos (Blismas y Dainty, 2003); b) la confusión entre
codificación y análisis, identificando al primero con el último (Coffey et
al., 1996); c) la reificación del código, con el consiguiente distanciamiento
de los datos (Bong, 2002) y d) el descuido del trabajo hermenéutico o
interpretativo que implica la investigación cualitativa (Lonkila, 1995;
Morison y Moir, 1998). Como afirma Lonkila, Puede ser que se necesite al
menos algún tipo de codificación en casi toda investigación cualitativa, pero
también es posible que la codificación esté sobreresaltada, dado que una gran
parte de la labor del investigador cualitativo consiste en la interpretación
y un fino análisis hermenéutico (1995, p. 49). Este cuestionamiento de la
codificación podemos inscribirlo probablemente en una línea de crítica más
amplia que afirma que la generalización de la utilización de CAQDAS está
llevando al predominio de determinadas formas de análisis y de determinadas
orientaciones metodoló- gicas (Lonkila, 1995; Coffey, Holbrook y Atkinson
1996; John y Johnson, 2000; Carvajal, 2002; Blismas y Dainty, 2003;
Mangabeira, Lee y Fielding, 2004) Efectivamente, si analizamos las
características de los programas más utilizados veremos que, como
comentábamos, no sólo ponen un énfasis especial en la codificación, sino que
además una parte importante de las funciones que incorporan recuerdan mucho a
conceptos derivados de la Grounded Theory o Teoría Fundamentada (Lonkila,
1995). Evidentemente, esto no significa que el único tipo de análisis que
podemos realizar con el apoyo de programas para análisis cualitativo tenga
que basarse en la Teoría Fundamentada. De hecho, los programas son lo
suficientemente flexibles como para permitir trabajar desde enfoques
diferentes y con diversas modalidades de análisis. Es el analista, con base
en una cuidadosa reflexión, quien debe decidir el tipo de análisis
pertinente. Pero efectivamente existe el riesgo de que por lo menos los
investigadores noveles tiendan a equiparar investigación cualitativa con
Teor- 312 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla ía Fundamentada y a
seguir de una forma no reflexiva las ‘sugerencias’ de análisis de los
programas (Lonkila, 1995). Blismas y Dainty expresan este riesgo de forma
tajante cuando dicen que los paquetes CAQDAS… …restringen los enfoques que se
pueden utilizar para analizar los datos, si [el análisis] se realiza
únicamente con programas informáticos. Guían a los investigadores a un
enfoque que puede no ser apropiado para sus necesidades. (Blismas y Dainty,
2003, p. 461). El tema no es si la Teoría Fundamentada es relevante o no.
Tampoco si codificar es una actividad más o menos imprescindible. El problema
es identificar Teoría Fundamentada con codificación y con el uso de software.
La Teoría Fundamentada es más que la sola codificación y el software no sólo
permite codificar y recuperar texto. En síntesis, lo que está en discusión no
es el potencial del software ni la ni naturaleza de la Teoría Fundamentada,
sino el peligro de establecer una asociación reduccionista entre ambos, en
donde parece que lo único relevante son los procesos de codificación (Coffey
et al., 1996). Rigurosidad y transparencia Otro de los argumentos a favor de
la utilización de CAQDAS hace referencia a que su utilización redunda en una
mayor rigurosidad del análisis, lo que redunda a su vez en una mayor
transparencia del mismo (Fielding y Lee, 1998). Al respecto, Kelle (1995)
recuerda que los autores con un punto de vista favorable respecto al uso de
CAQDAS suelen insistir en este criterio junto con el aumento de la fiabilidad
y la potencialidad de incrementar la creatividad del analista. Sin embargo,
una vez más este argumento es contrarrestado por quienes mantienen que la
rigurosidad del análisis no tiene que ver con la utilización del software,
puesto que es el analista quien finalmente tiene que realizar todas las
tareas que pueden conducir a ello (Blismas y Dainty, 2003). Aunque
compartimos con estos últimos autores el argumento de que el trabajo lo
realiza el analista, y que un analista no riguroso no conseguirá rigurosidad
simplemente por la utilización del ordenador, también creemos que las
herramientas que ofrecen los programas favorecen dicha rigurosidad, por
ejemplo a través de las posibilidades de documenta- Análisis cualitativo
asistido por ordenador con ATLAS.ti | 313 ción exhaustiva de todo el trabajo
realizado mediante la utilización de comentarios descriptivos de documentos,
citas y códigos, o mediante la utilización de anotaciones. Dicho de otro
modo, para hacer un buen uso del software para análisis cualitativo, es
imprescindible clarificar y documentar cada fase del análisis de forma
detallada. Y eso, una vez más, podemos conseguirlo tanto con la ayuda de
ordenadores como con las técnicas clásicas. Aceptabilidad Para finalizar, da
la impresión de que para muchas de las personas que no ven o no veían con
buenos ojos la investigación cualitativa, la utilización de ordenadores hace
cambiar las cosas, dándole a la investigación cualitativa una imagen de mayor
seriedad y ‘cientificidad’ (Kelle y Laurie, 1995; Fielding y Lee, 1998;
Mangabeira et al., 2004). En cuanto a este argumento sólo podemos decir que
todo aquello que produzca una imagen de seriedad puede efectivamente ayudar a
obtener un veredicto favorable de una parte de la audiencia. Sin embargo, una
mirada mínimamente inquisitiva se desplazará con facilidad de la apariencia a
los argumentos, criterios y procedimientos, que son los que finalmente, con
independencia de que sea haya usado o no algún software especializado,
permitirán juzgar la seriedad de una investigación. Lo fundamental es el
análisis – y el analista Después de todo, ¿a qué conclusión podemos llegar?
¿Debemos situarnos al lado de los críticos –- y por lo tanto dejar de leer
este texto –- o al lado de los defensores del CAQDAS? Como en tantas otras
ocasiones probablemente ni una cosa ni la otra. Como mínimo deberíamos tener
en cuenta las palabras de Weitzman y Miles: Como señala Pfaffenberger (1988),
es igualmente ingenuo creer que un programa es (a) un instrumento técnico
neutral o (b) un monstruo sobredeterminado. La cuestión es la comprensión de
las propiedades y presupuestos de un programa, y cómo pueden apoyar o
restringir su pensamiento para producir efectos no previstos (1995, p. 330).
Lo que es evidente es que la utilización de CAQDAS puede reportar ciertas
ventajas, pero debemos tener siempre presente que el ordenador no puede, en
ningún caso sustituir al analista. Por lo tanto, la garantía de un 314 | J.
Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla buen análisis no nos la dará la mayor
o menor sofisticación de los programas, sino la calidad del analista, su
conocimiento del oficio de la investigación cualitativa (Bringer, Johnston y
Brackenridge, 2006), el examen previo de los posibles métodos y metodologías
apropiados y su aplicación razonada a su problema de investigación (Bong,
2002; Blismas y Dainty, 2003). Así como un escritor que utiliza un procesador
de texto sofisticado no necesariamente producirá buenos textos, la
industriosidad en el uso de CAQDAS no debe confundirse con un buen análisis.
Ordenar y etiquetar datos de forma diligente no necesariamente implica que se
está realizando un análisis válido y significativo (John y Johnson, 2000, p.
396). No podemos, por lo tanto, esperar que los ordenadores trabajen por
nosotros. Efectivamente, pueden hacernos la vida más fácil, pero siempre que
los entendamos como herramientas, sofisticadas, pero herramientas al fin y al
cabo. De lo contrario, como afirman Morison y Moir (1998) incluso el mejor de
los programas se convertirá en un Caballo de Troya para nuestra
investigación. Suponemos que es evidente para el lector que los autores nos
situamos más bien cercanos a quienes piensan que el CAQDAS es una herramienta
útil. De no ser así no lo utilizaríamos. Pero aún así, y aunque nos guste
‘jugar’ con software y con máquinas, creemos que una de las mejores
recomendaciones que se le puede hacer a cualquiera que se enfrente al
análisis utilizando CAQDAS, es atender a Susanne Friese (1998), cuando nos
dice que recordemos que un ordenador a) es sólo una máquina, b) eventualmente
puede obstaculizar el progreso de nuestro análisis y c) no tiene por qué
utilizarse en todo proceso de análisis –- podemos apagarlo de vez en cuando y
pensar de otros formas con otros instrumentos. En suma, la pregunta que se
hace Bong (2002) es quizá la más pertinente: cómo analizar datos cualitativos
dentro del marco metodológico del diseño de cada investigación. La centralidad
de la labor interpretativa y del diseño metodológico son nuestro marco y el
software es sólo un instrumento más. Análisis cualitativo asistido por
ordenador con ATLAS.ti | 315 Los paquetes de software Ya hemos dicho que las
relaciones entre software y análisis cualitativo son múltiples y diversas.
Ello supone que podemos situar las formas que adoptan estas relaciones en una
suerte de continuo que va desde el uso de paquetes genéricos para tareas
genéricas, hasta el uso de paquetes específicos para tareas específicas
(Ezzy, 2002). Los extremos son más o menos claros. Lo interesante desde
nuestro punto de vista es lo que aparece a lo largo del continuo, porque es
ahí donde encontramos los esfuerzos de los analistas por adaptar el uso de
una opción determinada al tipo de análisis que pretenden conducir –- y no a
la inversa. En este sentido, podemos encontrar trabajos de adaptación de
herramientas genéricas como el de Meyer y Avery (2009) respecto al uso de MS
Excel o el de Mary Jane Spink24 respecto al uso de tablas editadas en
procesadores de texto. Avanzando en el continuo, podemos encontrar la
adaptación de programas especializados (e.g. gestores de bases de datos, de
glosarios o de mapas conceptuales) que, sin estar específicamente diseñados
para asistir análisis cualitativos, han sido utilizados en alguna fase del
análisis por algún investigador. Finalmente, hacia el otro extremo del
continuo, tenemos un cada vez mayor número de paquetes de software
específicamente diseñados. Sin ninguna pretensión de exhaustividad, la Tabla
1 incluye los paquetes más conocidos de software para análisis cualitativo.
Evidentemente se trata de un listado extenso, que refleja el incremento de la
oferta de este tipo de paquetes. En la tabla hemos intentado señalar algunas
diferencias importantes como el tipo de licencia, el lugar de creación, el
tipo de material que puede analizarse y los sistemas operativos en los que
funciona. Sin embargo, otros aspectos relevantes como la amplitud del
conjunto de funcionalidades que ofrece cada paquete y su ‘usabilidad’ no han
sido incluidas. 24 Información recogida en el seminario 'La Investigación
cualitativa en el cotidiano', conducido por Mary Jane Spink y Peter Spink, en
la Universitat Autònoma de Barcelona en noviembre de 2007. 316 | J. Muñoz
Justicia y M. A. Sahagún Padilla Análisis cualitativo asistido por ordenador
con ATLAS.ti | 317 Dada la cantidad y diversidad de paquetes disponibles,
preferimos no realizar ninguna valoración de ellos25. Para facilitar la
exploración de las opciones disponibles, hemos incluido en la tabla las URL
de los sitios Web de cada paquete. Además, hay que mencionar que existen
muchos otros paquetes complementarios que pueden asistir al investigador en
otras tareas relacionadas con su proyecto (e.g. Asistentes para la
transcripción como Soundscriber o F4, o CmapTools, un paquete para la
elaboración de mapas conceptuales). Para más información sobre los paquetes
CAQDAS más populares se recomienza consultar la selección que realizan Lewins
y Silver (2007), y que incluye ATLAS.ti, HyperResearch, MAXQDA, QDA Miner,
Nvivo, Qualrus y Transana. Criterios de selección Aunque no es el objetivo de
este capítulo ofrecer pautas para la selección de paquetes CAQDAS, creemos
importante señalar algunos aspectos generales que el investigador tendría que
tomar en cuenta. Cada aspecto debería ayudar a plantear criterios mediados
por las necesidades de cada proyecto y la situación en la que se ha de
desarrollar. Lo primero que tendría que tomarse en cuenta es el tipo de materiales
que pueden analizarse con el programa (texto, imagen, audio y vídeo). En
segundo lugar, se tendrían que revisar las operaciones básicas que el paquete
permite realizar (e.g. codificación y recuperación, anotaciones, construcción
de modelos, etcétera). En tercer lugar, se tendría que valorar la
flexibilidad y ‘usabilidad’ de la interfase (el grado en que resulta
‘intuitiva’, el uso de menús contextuales, la facilidad para ir de los
códigos a las citas, el acceso a las citas en su contexto, las opciones para
representar visualmente los elementos elaborados en el análisis, etcétera).
También sería necesario tomar en cuenta aspectos como los sistemas operativos
en los que funciona el paquete, los idiomas en los que se ofrece, el precio,
la posibilidad de modificarlo, la posibilidad de importar y exportar datos y,
en un plano más general, la complejidad de su manejo y 25 Pensamos que es el
propio analista quien debe decidir cual es el software que mejor se adapta a
sus necesidades. La mayoría de programas ofrecen versiones de prueba, por lo
que una práctica recomendable es probar alguno de ellos antes de tomar
cualquier decisión. 318 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla el tiempo
que requiere aprender a usarlo. Para orientaciones más detalladas, remitimos
al lector a los trabajos de Cisneros (2009), Lewins y Silver (2006; 2007),
MacQueen (2005) y Alexa y Zuell (2000). ATLAS.TI: CARACTERÍSTICAS Y
FUNCIONALIDADES Ya hemos insistido en que estas páginas no pretenden servir
como manual de un programa específico para análisis cualitativo. El lector
podrá extrañarse entonces de que después de haber hecho semejante declaración
dediquemos un espacio considerable a hablar de una de las opciones más
populares entre los paquetes CAQDAS. Aquí cabe aclarar que la inclusión de
una sección específicamente pensada para mostrar las características de un
paquete de software en concreto nos parece necesaria por dos motivos: a) ello
permitirá que el lector tenga una primera aproximación a una opción
específica y b) dado que los casos en el uso de software que presentaremos en
la próxima sección comparten el haber trabajado con ATLAS.ti, describir las
características de este paquete permitirá al lector contar con un marco de
referencia previo. En síntesis, no queremos decir que ATLAS.ti tenga que ser
la opción por defecto. Se trata de una excelente opción que, como otras,
ofrece múltiples funcionalidades y flexibilidad en el uso, pero serán el
contexto y las características de cada proyecto las que definan los criterios
para elegir el programa a emplear, en caso de que el investigador lo
considere necesario. El ATLAS.ti26 se originó en la Universidad Tecnológica
de Berlín, en el marco del proyecto ATLAS, entre 1989 y 1992. El desarrollo
del programa se basó en los supuestos de la Grounded Theory. En 1996 fue
lanzada la primera versión comercial y en 2009 apareció la versión 6. A
continuación describiremos algunas de las características principales de
ATLAS.ti27. En primer lugar haremos un repaso de los componentes 26 El nombres
es un acrónimo de Archiv für Technik, Lebenswelt und Alltagssprache, que en
alemán quiere decir 'Archivo para la Tecnología, el Mundo de la Vida y el
Lenguaje Cotidiano'. La extensión '.ti' significa interpretación de textos.
27 Realizaremos esta exposición en función de la versión 6 del programa, pero
se- ñalaremos aquellas opciones que sólo estén disponibles para esta versión.
Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 319 principales
del programa. A continuación presentaremos algunas de las funcionalidades de
búsqueda y selección de información. Finalmente, se- ñalaremos algunas de las
herramientas y funcionalidades adicionales más interesantes. Componentes del
programa Los elementos u objetos más amplios del programa son la unidad hermenéutica
–- HU en su forma abreviada –- y los documentos primarios. A su vez, la
unidad hermenéutica contiene las citas, los códigos, las relaciones, las
anotaciones, las redes y las familias elaboradas en el curso del análisis. La
Figura 2 presenta estos elementos, los iconos que los representan dentro del
programa y su organización general. A continuación, se ofrecerá una breve
descripción de cada uno. Figura 2: ‘Objetos’ utilizados en el ATLAS.ti Unidad
hermenéutica El trabajo de análisis con ATLAS.ti se organiza y almacena en un
único archivo que se denomina ‘unidad hermenéutica’. La extensión de una
unidad hermenéutica –- lo que identifica al fichero en el ordenador –- es 320
| J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla *.hpr6 en la última versión del
programa. Para que quede claro, una unidad hermenéutica es al ATLAS.ti, lo
que una hoja de cálculo es al Excel. La unidad hermenéutica contiene toda la
información producida en el transcurso de nuestro análisis. La información se
organiza en diferentes objetos. Los objetos básicos, los ‘componentes
principales’ del programa, son los documentos primarios, las citas, los
códigos y las anotaciones o memos. Documentos primarios Los documentos
primarios o primary documents serán normalmente la base de nuestro análisis,
puesto que se corresponderán con nuestros datos (entrevistas, observaciones,
diarios de campo, documentos y registros de información de diversa índole).
Una unidad hermenéutica puede incluir un gran número de documentos primarios,
tantos como datos se incluyan en nuestro análisis28. En cuanto al formato de
los datos que podemos utilizar, tenemos un amplio abanico de posibilidades.
En primer lugar –- lo más habitual –- podemos tener archivos de texto con las
transcripciones de las entrevistas, observaciones o cualquier otro tipo de
material textual. Podemos incluir archivos de texto ‘plano’ o sin editar
(*.txt), documentos de Microsoft Word (*.doc), documentos con formato de
texto enriquecido (*.rtf) –- la opción más recomendable –- e incluso
documentos adobe (*.pdf), aunque sólo en la versión 6. Además de documentos
textuales, podemos incluir como fuentes de datos prácticamente cualquier otro
tipo de archivo como imágenes fijas29, audio e incluso vídeo. Esta variedad
de fuentes de datos nos permitirá probablemente una mayor flexibilidad y
riqueza en nuestro análisis. Una posibilidad que se nos abre con esta
diversidad de formatos es la de uti- 28 En algunas ocasiones, usuarios
noveles del programa crean tantas Unidades Hermenéuticas como Documentos, lo
cual supone una gran pérdida en cuanto a las potencialidades del programa. Un
análisis (y por lo tanto) todos los datos que se incluyen en el mismo se
corresponderá normalmente con una única unidad hermenéutica. 29 Las imágenes
pueden ser tanto documentos independientes como elementos incluidos en los
archivos de tipo *.doc, *.rtf y *.pdf. Análisis cualitativo asistido por
ordenador con ATLAS.ti | 321 lizar como datos la transcripción de una
entrevista junto a su registro sonoro o audiovisual, de forma que, en caso de
requerirlo, dispondremos de una información mucho más rica y precisa a la
hora de realizar el aná- lisis que si sólo disponemos de la transcripción.
Una de las funcionalidades más interesantes del programa es la sincronización
entre documentos primarios textuales y audiovisuales. El programa nos
permite, por ejemplo, sincronizar una transcripción con su correspondiente
archivo sonoro de forma que desde un punto concreto de la transcripción,
podr- íamos acceder inmediatamente al mismo punto o momento en el documento
de audio o vídeo30. Por último, una nueva característica de la versión 6 de
ATLAS.ti es que permite, literalmente, incluir ‘el mundo’ como documento de
datos. Aunque esta afirmación puede parecer exagerada, en la práctica es
factible, puesto que podemos incorporar como documentos primarios mapas de
Google Earth, en los que podemos, de la misma forma que hacemos con una
imagen, seleccionar ‘ubicaciones significativas’ para convertirlas en citas.
Citas Las citas o quotations son fragmentos de los documentos primarios. Se
trata de extractos o pasajes que tienen algún sentido en el análisis, es
decir, son los segmentos significativos de los documentos primarios.
Evidentemente podemos crearlas para cualquier tipo de documento (texto,
imagen, audio, vídeo o, en la versión 6, geo documentos). Podemos pensar en
las citas como en los primeros bloques del proceso de análisis y también como
el primer paso en esa reducción de la información de la que hablaba Patton
(1990). 30 Aunque esta vinculación texto-audio es factible en la versión 5
del programa, ha mejorado de una forma notable en la versión 6, en la que
podemos realizar la sincronización desde el propio programa o importar
transcripciones realizadas con el programa F4 sincronizadas con el archivo de
audio (http://www.audiotranskription.de/english). 322 | J. Muñoz Justicia y
M. A. Sahagún Padilla Códigos Los códigos o codes suelen ser uno de los
elementos principales del aná- lisis, y podemos entenderlos simultáneamente
como ‘etiquetas’ y como ‘agrupaciones’ de citas. En los términos propios de
la investigación cualitativa, los códigos son categorías, conceptos amplios
en los que se incluyen aquellas citas que tienen alguna relación con el
concepto. La creación y el uso de códigos supone un paso más en esa reducción
de la información que comenzó con la creación de citas. En este punto es
necesario hacer una aclaración. De la misma forma en que, al menos
teóricamente, nuestro análisis no tiene porqué incluir necesariamente
documentos primarios o citas, tampoco es imprescindible que incluya códigos.
Además, incluso en el caso de que tengamos códigos, éstos no tienen porqué
incluir citas. Como puede anticipar el lector, la flexibilidad del programa
es amplia, con lo cual es imprescindible tener muy claro desde un principio
qué funcionalidades empleará y de qué forma. Anotaciones Las anotaciones o
memos son todos aquellos comentarios relacionados con nuestra investigación.
Podemos escribir anotaciones analíticas en las que desarrollemos hipótesis
sobre formas de codificación o relación entre códigos. Podemos elaborar
anotaciones procedimentales en las que describamos nuestro proceso de
análisis de forma que podamos dar cuenta del mismo. Podemos incluso tener
anotaciones en las que se incluya todo aquel material que no forma parte de
nuestros datos pero conviene tener fácilmente accesible (e.g. los objetivos
de la investigación, el guión de una entrevista o la estrategia de muestreo).
Sobre estos cuatro componentes principales –- documentos primarios, citas, códigos
y anotaciones –- podemos realizar una serie de acciones comunes. Por ejemplo,
podemos añadirles un comentario que los describa o interprete (exceptuando a
las anotaciones, que son en sí mismas un tipo especial de comentario).
Podemos utilizar los comentarios de los documentos primarios para incluir
toda la información descriptiva relativa a los mismos, o podemos utilizar los
comentarios de códigos para describir el significado que les atribuimos y las
condiciones que debe Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti
| 323 cumplir un fragmento del material analizado para ser codificado con el
código en cuestión. Familias En el caso de los documentos primarios, los
códigos y las anotaciones, podemos crear agrupaciones en unidades que el programa
denomina ‘familias’ y que incluirán aquellos elementos que presentan alguna
característica común31. Estas agrupaciones pueden ser útiles como forma de
organización y como forma rápida y fácil de seleccionar y filtrar los
componentes que cumplan unas determinadas características. En el caso de los
códigos, la creación de familias puede ser un paso hacia el establecimiento
de relaciones, la creación de códigos más abstractos y la elaboración de
bloques de modelos teóricos. Relaciones Por último, podemos establecer
relaciones de diferentes tipos entre tres de los componentes: citas, códigos
y anotaciones, además de establecer relaciones entre ellos mismos32. Vincular
estos elementos significa crear una relación lógica entre ellos, relación que
debe definir el analista y que podemos entender como una de los elementos
importantes del análisis. Además, los elementos relacionados posteriormente
podrán representarse gráficamente en las networks o vistas de red con el tipo
de relación definida. La Figura 3 ilustra los componentes principales del
ATLAS.ti y las relaciones que pueden establecerse entre ellos. La
presentación de los componentes y sus relaciones muestra la progresiva
reducción de información, que es simultáneamente un proceso de abstracción.
El punto de partida son los documentos primarios, de los cuales se extraen
citas que después se vinculan a códigos. Tanto las citas como los códigos
pueden relacionarse entre ellos mismos. Además, es posible y frecuente
incluir códigos que no están directamente asociados a citas, pero sí a otros
códigos. Finalmente, podemos relacionar anotaciones –- comentarios 31 No
existen familias de citas, puesto que su equivalente serían los códigos. 32
Las relaciones entre citas y códigos es lo que normalmente conocemos por codificación.
324 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla sustantivos que tienen
entidad en sí mismos –- con citas, códigos y otras anotaciones. Figura 3:
Operaciones básicas con ATLAS.ti Las relaciones entre citas, que el programa
denomina hyperlinks, y las relaciones entre códigos tienen la característica
especial de que en ambos casos definimos no sólo la existencia de una
relación entre dos elementos, sino que también definimos el tipo de
relación33. Vistas de red Aunque no se trata de uno de los componentes
principales del programa, otra de las opciones interesantes del mismo
consiste en la posibilidad de, 33 Al crear una relación el programa ofrece
una lista predefinida de posibles tipos de relación que el analista puede
modificar añadiendo nuevos tipos de relaciones. Análisis cualitativo asistido
por ordenador con ATLAS.ti | 325 como hemos comentado, crear vistas de red –-
networks –- del trabajo realizado, es decir, representaciones gráficas en las
que podemos incluir cualquier elemento de los comentados hasta ahora y, en el
caso de que se hayan creado previamente, las relaciones entre los mismos. Las
vistas de red permiten, por lo tanto, una representación que ayuda a ilustrar
el trabajo realizado de forma que sea fácilmente inteligible por otras personas.
Pero, además, podemos realizar parte del trabajo de análisis directamente en
las vistas de red. En particular, podemos crear el mismo tipo de relaciones
que hemos comentado pero en un entorno gráfico, lo que facilita que no sólo
visualicemos nuestro trabajo, sino que también podamos ‘pensarlo’ de una
forma diferente. Búsqueda y selección En nuestro trabajo de análisis, además
de segmentar, codificar y establecer relaciones, una tarea frecuente tendrá
que ver con la ‘mirada selectiva’ a determinada información. Mientras que el
proceso de segmentación-codificación se realiza normalmente mediante una
lectura secuencial de nuestros datos, una vez que hemos realizado ese primer
trabajo será necesario ‘volver a mirar’ los datos, pero de una forma diferente,
centrando nuestra atención en las citas incluidas en un código concreto o
buscando citas que cumplan una determinada condición, por ejemplo. Salidas
(outputs) Para empezar, una de las herramientas que podemos utilizar son las
salidas o listados –- outputs. ATLAS.ti dispone de una gran variedad de
opciones de listados que nos permitirán ver por pantalla o imprimir
prácticamente cualquier información relacionada con nuestro análisis. Por
ejemplo, una tarea habitual será disponer de listados de todas las citas
incluidas en cada código o en una familia de códigos. La gran cantidad de
opciones de listados impide mencionarlos aquí, por lo que una de las tareas
de los usuarios noveles debería ser explorar las opciones disponibles.
Explorador de co-ocurrencias Otra de las herramientas interesantes es el
explorador de coocurrencias, que nos permite identificar los códigos
asociados a citas que 326 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla se
superponen parcial o totalmente y visualizar las correspondientes citas. El
ATLAS.ti nos permite acceder a todos los casos de co-ocurrencias sin
necesidad de hacer un repaso documento por documento, mirando en qué
ocasiones nos encontramos con corchetes que se solapan. Esto puede ser de
gran ayuda para nuestro análisis, puesto que nos permitirá conocer fácilmente
todos aquellos casos en que fragmentos de texto similares han sido
codificados de forma diferente, lo que nos facilitará, entre otras cosas, la
depuración de nuestro sistema de codificación o el establecimiento de relaciones
entre códigos. La versión 6 del programa incorpora una nueva forma de
visualización de las co-ocurrencias, en formato matriz que incluye el valor
absoluto de co-ocurrencias y el cálculo normalizado de las mismas
(c-coefficient). Por supuesto, para que esta herramienta sea práctica es
necesario que el analista haya codificado sus datos de una forma determinada,
puesto que el programa en ningún caso nos informará de posibles
codificaciones, sino única y exclusivamente de la forma en que nosotros hemos
codificado34. Query tool La última herramienta de búsqueda que mencionaremos
es una de las más potentes del programa y probablemente la más complicada en
cuanto a la mecánica de su utilización. Se trata de la query tool, la
herramienta que nos permite seleccionar citas que cumplan determinada
condición en cuanto a su forma de codificación. En este caso podemos utilizar
un gran número de operadores de forma que podríamos “interrogar” al programa
sobre las citas que cumplen la condición de estar codificadas con un código O
con otro, de citas que están codificadas con un código determinado y que
SIGUEN a citas codificadas con otro código, etc. Para ilustrar mejor las
posibilidades de la Query Tool, imaginemos una investigación en la que
tenemos participantes, hombres y mujeres con 34 Para convencernos de que es
el analista y no el programa quien analiza los textos, podemos probar la
opción “Búsqueda de texto relevante” (Relevant Text Search, en el menú de
documentos primarios), descrita por el mismo programa como “A sensacional
feature!” Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 327
diferentes experiencias en sus intentos de dejar de fumar. Si hemos realizado
la codificación adecuada podríamos entonces interrogar al programa para que
nos mostrara todas las citas en las que los “hombres” “mayores de 40 años”
con “dos intentos fallidos” de dejar de fumar hacen referencia a las causas
de sus fracasos. Otras herramientas El Analizador de códigos (Codings
Analyzer) lo podemos utilizar, una vez que tenemos bastante avanzada nuestra
tarea de segmentación/codificación, para depurar posibles casos de
codificaciones redundantes, es decir, aquellos casos en que hemos asignado el
mismo código a fragmentos de texto muy similares. Esta herramienta nos los
identificará y nos permitirá decidir si mantenemos el tipo de codificación
(puesto que el analista puede decidir que en realidad no se trata de una
codificación redundante) o eliminamos la redundancia. Para finalizar, una de
las características que hacen de ATLAS.ti una opción muy interesante, tiene
que ver con el conjunto de utilidades que ofrece para facilitar el trabajo en
equipo. En aquellas ocasiones en que el análisis lo realizan diferentes
analistas, el programa permite diferentes estrategias de trabajo en grupo. En
primer lugar, tenemos un conjunto de opciones, relacionadas con la gestión de
usuarios, que nos permiten crear cuentas de usuarios con diferentes
privilegios de edición y definir para una unidad hermenéutica en concreto el
conjunto de coautores de la misma. Una de las informaciones que el programa
incorpora para cada uno de los elementos creados es la autoría, es decir, el
nombre del usuario que ha creado dicho elemento. Si no hemos definido
usuarios ATLAS.ti utilizará como identificador a uno de los usuarios
predefinidos que incorpora35, por lo que puede ser práctico (aunque sólo sea
por estética) que aparezca el nombre real del autor. Sin embargo no se trata
de una simple cuestión estética. Una de las posibilidades de trabajo en
equipo (la más simple) es que diferentes analis- 35 Por defecto, el programa
incluye tres usuarios: “Super”, “Admin” y “Guest”. 328 | J. Muñoz Justicia y
M. A. Sahagún Padilla tas trabajen en la misma unidad hermenéutica en el
mismo ordenador (evidentemente en diferentes momentos). De esta forma, si
cada uno de ellos está definido como usuario diferente será posible
identificar las aportaciones de cada uno de ellos. Otra posibilidad de
trabajo en equipo sería que cada uno de los analistas trabaje de forma
independiente en diferentes Unidades Hermenéuticas y una vez finalizado el
trabajo individual utilizar la herramienta de unión de unidades hermenéuticas
(Merge with HU) para unificar todo el trabajo en una única unidad
hermenéutica. En este caso tenemos la posibilidad de utilizar diferentes
estrategias de trabajo. Para simplificar, una de las estrategias sería
segmentar el trabajo de forma que cada uno de los analistas trabaje con
diferentes datos (diferentes documentos primarios) para posteriormente unir
las diferentes unidades en una única que los incluirá todos (y todo el
trabajo realizado sobre ellos). En este caso, de nuevo, al realizar la unión
la nueva unidad hermenéutica permitirá identificar las aportaciones de cada
uno de los analistas. La segunda modalidad consistiría en diferentes
estrategias36 que implican que todos los analistas trabajan sobre los mismos
datos en diferentes unidades hermenéuticas para posteriormente volver a
unificar en una única. DESCRIPCIÓN DE TRES CASOS EN EL USO DE ATLAS.TI A
continuación, vamos a realizar una breve exposición de tres investigaciones
en las que se ha empleado ATLAS.ti durante el análisis de datos. Al presentar
y contrastar estos casos, queremos a) incitar la consideración de las
diversas formas en las que se puede utilizar el software de análisis
cualitativo; b) mostrar las diferencias en el sentido que adoptan tareas
genéricas como segmentar, codificar y relacionar dependiendo del dise- ño, el
marco y los objetivos de cada investigación y c) destacar el papel central de
los recursos y participantes con los que se cuenta. El propósito de esta
sección no es otro que el de estimular en el lector la anticipación de las
distintas formas en que podría planificar y organizar el uso de 36 Por
ejemplo se puede optar por utilizar o no un conjunto de códigos comunes
previamente consensuados. Análisis cualitativo asistido por ordenador con
ATLAS.ti | 329 ATLAS.ti u otro paquete de software en función de sus propios
proyectos. Los casos presentados difieren tanto por el tipo de estudio realizado
– objetivos, marco, información empírica – como por el contexto de
realización. El primer caso es un análisis interpretativo de prácticas de
participación. El segundo caso, parte de un proyecto de mayor envergadura, es
un análisis descriptivo sobre las reacciones a los resultados de la
remodelación de una plaza pública. El tercer caso es un análisis taxonómico
de comportamientos asociados a roles de trabajo en equipo. En mayor o menor
medida, hemos estado implicados en el desarrollo de las tres investigaciones.
En la descripción de cada una de las investigaciones comenzaremos por señalar
en cada caso lo que pensamos como áreas críticas del proceso de análisis: a)
el método de análisis – sus supuestos, sus unidades y su organización–, b) la
información empírica – tipo de datos, tipo de soporte y contenidos –, c) las
personas que participan en el proceso – analistas, coordinadores, asistentes
técnicos e interlocutores – y d) los recursos disponibles – tiempo, dinero,
espacios, equipo, etc. Pensamos que estas cuatro áreas cubren en buena medida
las características de la situación en la que el uso del software no es sino
otro de los aspectos que entran en juego. Una vez señaladas las áreas
críticas, presentaremos las distintas fases seguidas en el proceso de análisis.
Para concluir con la descripción y el contraste de los tres casos,
presentamos y comentamos una tabla que desglosa las áreas críticas y presenta
sus características en cada uno de los casos. Por razones de espacio, sólo
describiremos de forma pormenorizada el primer caso. En los dos casos
siguientes, nos limitaremos a se- ñalar sus características y a destacar sus
particularidades operativas en cuanto al uso de ATLAS.ti. Caso 1: estudio de
tipo etnográfico sobre la participación en el Tercer Sector El primer caso
que describiremos hace referencia a la investigación doctoral de uno de los
autores (Sahagún, 2009). El estudio giró en torno a 330 | J. Muñoz Justicia y
M. A. Sahagún Padilla las prácticas de participación en organizaciones del
Tercer Sector37. El objetivo del estudio era identificar y analizar las
relaciones de poder posibilitadas y sostenidas por las formas en las que la
participación se concreta en esas organizaciones. Áreas críticas El método de
análisis del primer ejemplo podría definirse de forma sucinta como una
aproximación de tipo etnográfico a las prácticas de participación. El eje o
núcleo del método podría definirse en términos de observación y comprensión
de prácticas mediante un abordaje interpretativo. El marco conceptual que
orientó el diseño del método estaba organizado en tres niveles: a) la
concepción de poder de Foucault (1976) en el nivel más amplio; b) los
vínculos entre habitus y campo (Bourdieu, 1972; 1980) como lugar del que
emergen las prácticas en tanto que mecanismo de reproducción social y, c) a
un nivel más específico y próximo – la interacción –, los procesos de no
decisión (Bacharch y Baratz, 1962; 1963; 1970) y la noción de footing
formulada por Goffman (1981). El marco conceptual sirvió de base para trazar las
líneas de indagación durante el análisis: prácticas de participación,
procesos de toma de decisiones, relaciones de poder y el vínculo entre
participación y Tercer Sector. El diseño del método tenía por objetivo
clarificar los significados, condiciones de posibilidad y direcciones
estratégicas de las prácticas de participación, así como las relaciones entre
ellas, especialmente las relaciones de interferencia. En el plano más
operativo, se incluyeron en el diseño algunos lineamientos de la Grounded
Theory (Strauss y Corbin, 1998): el procedimiento general de segmentación y
codificación del corpus, definición de códigos, establecimiento de
relaciones, codificación axial y progresivo refinamiento. De la Grounded
Theory también se tomaron procedimientos específicos como el microanálisis,
el planteamiento y registro de preguntas a lo largo de todo el proceso y la
comparación constante, que para el autor fue más bien asumida como contraste
constante. 37 Organizaciones no gubernamentales, fundaciones y demás formas
organizativas cuya misión se enmarca de forma directa en el ámbito de lo
público, pero cuya titularidad, a diferencia de las agencias de gobierno, es
privada. Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 331 En
cuanto a la información analizada, se trabajó con un corpus conformado por a)
entrevistas semi-estructuradas con personas involucradas en las
organizaciones incluidas en la muestra, b) observación de eventos cotidianos
y especiales en las mismas organizaciones y c) documentos seleccionados en
función de su relación con lo observado o con lo conversado durante las
entrevistas. Respecto a los investigadores implicados en el análisis, una
sola persona condujo el análisis. Sin embargo, el investigador contó con un
estrecho seguimiento por parte del director de la tesis. En cuanto a recursos
se refiere, el tiempo disponible para realizar el aná- lisis era limitado –-
cinco meses –- pero se disponía de las herramientas mínimas necesarias. El
uso de ATLAS.ti en el caso 1 El trayecto seguido en el análisis del corpus se
organizó en torno a cinco fases: preparación del corpus, análisis
preparatorio, creación de unidad hermenéutica, análisis exhaustivo y
redacción de resultados. La Figura 4 muestra los productos de cada fase y
señala en qué casos tales productos constituyen insumos necesarios para las
fases siguientes. De las cinco fases, que describiremos a continuación, las
dos más importantes son el análisis preparatorio y el análisis exhaustivo. Se
trata de dos momentos bien diferenciados de la actividad propiamente
analítica que, entre otras cosas, se distinguen porque el primero se realiza
sin la asistencia del ATLAS.ti y el segundo con ella. 332 | J. Muñoz Justicia
y M. A. Sahagún Padilla Figura 4: Diagrama de flujo del proceso de análisis del
caso 1 En cuanto a la fase 1, la organización del material empírico supuso la
transcripción de entrevistas y observaciones, así como la digitalización de
los documentos seleccionados en el trabajo de campo. De cara a su posterior
uso a través del ATLAS.ti, se definieron estructuras y estilos para las
entrevistas –- título, fecha, hora, lugar, datos del entrevistado, iniciales
para identificar al hablante –- y las observaciones –- título, fecha, hora,
lugar, datos del evento observado, texto normal para lo obser- Análisis
cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 333 vado y texto en cursiva
para impresiones del observador –. En el caso de los documentos
seleccionados, se decidió mantener el estilo original del texto. Por ello,
los documentos se escanearon y se generaron imágenes de cada una de sus
páginas. La estructura de nombre para organizar el corpus y distinguir los
contenidos siguió una pauta común sencilla: [ TipoMaterial ] - [
SiglasOrganización ] - [ AñoMesDía ] . [ExtensiónFichero] La Figura 5 muestra
una captura de pantalla con el conjunto de archivos que serían analizados. La
pauta tenía variantes dependiendo del tipo de material. En el caso de las
observaciones –- identificadas como ‘Diario’ –- se añadía un título que
permitía identificar lo observado. En el caso de las entrevistas, se añadían
la inicial y primer apellido del entrevistado38. En el caso de las imágenes
producto de la digitalizacion de los documentos seleccionados, se incluyó el
título de cada documento y el número de página. Una vez conformado y
organizado el corpus del estudio, el autor procedió a una primer lectura del
material empírico (Fase 2). Esta lectura, entendida como análisis
preparatorio, se realizó de forma abierta, con el propósito de trazar las
principales líneas a seguir en el análisis exhaustivo. A partir de esa
lectura no estructurada, se elaboró y organizó un conjunto de conclusiones
tentativas que posteriormente sirvieron de base para el desarrollo de tres
mapas conceptuales, correspondiéndose cada uno con un plano específico del
análisis. Para valorar la pertinencia de los mapas elaborados y asegurar su
viabilidad analítica, se realizó una evaluación de sus contenidos y
estructura tomando como marco de la evaluación los objetivos específicos de
la investigación. Como producto de la evaluación se redactó un guión
analítico, una serie de preguntas a responder en el análisis exhaustivo,
organizadas en categorías y subcategorías según el plano analítico al que
pertenecían. 38 Por cuestiones de confidencialidad, hemos 'pixelado' los
datos de identificación de los entrevistados en los archivos que aparecen en
la Figura 5. 334 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla Figura 5:
Carpeta con documentos primarios del caso 1 Para comenzar con el análisis
exhaustivo, se creó la unidad herméutica (Fase 3) que se utilizaría durante
el análisis. Después de asignar a la unidad hermenéutica los documentos que
integraban el corpus, se creó un conjunto inicial de anotaciones o memos con
las orientaciones necesarias para conducir el análisis, para registrar las
incidencias surgidas en el trayecto y las decisiones tomadas al respecto y
para almacenar y desarrollar comentarios sustantivos sobre los resultados del
análisis. El uso de las anotaciones se consideró particularmente importante,
ya que como afirman Birks, Chapman y Francis, a través del uso de las
anotaciones… …el investigador es capaz de sumergirse en los datos, explorar
los significados de estos datos, mantener la continuidad y mantener el
momento en la realización de la investigación. Como una crónica del trayecto
de investigación, las notas permanecen como un registro indeleble, aunque
flexible, para la conservación personal o para la difusión a otros (2008, p.
69). Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 335 Como
ocurre con otras funcionalidades presentes en la mayoría de paquetes de
software para análisis cualitativo, las anotaciones no llevan predefinida la
forma en la que pueden utilizarse. Si bien constituyen un aspecto fundamental
en prácticamente cualquier orientación metodoló- gica cualitativa, serán los
analistas los que determinen de qué formas específicas emplearlas en sus
investigaciones. Figura 6: Anotación ‘‘Analysis: the process’ del caso 1 La
Figura 6 muestra una captura de pantalla con el gestor de anotaciones –- Memo
Manager –- en segundo plano y la ventana de edición de una anotación en el
primero. La anotación que está siendo editada se titula ‘Analysis: the
process’ y contiene una descripción detallada de cada uno de los pasos seguidos
durante el análisis. Esta anotación es parte del grupo de anotaciones creadas
antes de comenzar el análisis, aunque se desarrolló sustancialmente en el
transcurso de éste. Un aspecto destacable en el uso de las anotaciones es que
al poder acceder fácilmente a 336 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla
ellas, el seguimiento del análisis y el registro de los hallazgos o
intuiciones del investigador se facilita de forma considerable. Otro aspecto
a subrayar es el que tiene que ver con el idioma utilizado. Como puede ver el
lector, la anotación que aparece en la Figura 6 está redactada en inglés. De
hecho, en el caso 1, el análisis fue desarrollado en inglés en su totalidad.
La razón para optar por esta vía es sencilla: dado que la tesis sería redactada
en el mismo idioma, se consideró pertinente anticiparse a las dificultades
que podrían presentarse al momento de traducir los resultados del análisis.
Para no ahondar más en la cuestión, por razones como ésta u otras (e.g.
trabajar en un contexto bilingüe o analizar materiales en diversas lenguas)
vale decir que la cuestión del idioma tendría que ser uno de los aspectos a
tomar en cuenta en el diseño de los aspectos operativos del análisis. Una vez
que la unidad hermenéutica y sus contenidos iniciales fueron creados, se
inició el análisis propiamente dicho (Fase 4). Para ello, se procedió a
realizar una lectura pormenorizada del corpus. El orden en que fueron
abordados los elementos del corpus fue establecido en función de las
entidades del Tercer Sector de las cuales se obtuvo la información; es decir,
para cada organización, se abordaron las entrevistas, observaciones y
documentos seleccionados. El proceso de lectura pormenorizada se acompaño de
la segmentación y codificación de pasajes relevantes. Dado que no se disponía
de un conjunto de códigos elaborados de antemano, los códigos fueron
progresivamente elaborados a partir de la interpretación de los pasajes de
texto seleccionados en lo que se conoce como aproximación bottom-up39. Esta
forma de proceder con la codificación inicial se enmarcó en lo que podría
definirse como la construcción de teoría sustantiva en el marco de teoría
formal. Dicho de otro modo, la interpretación en la que se basó la cons- 39 A
grandes rasgos, la aproximación bottom-up en el análisis consiste en
construir modelos teóricos a partir de los datos siguiendo una vía puramente
inductiva (e.g. Teoría Fundamentada). Por contra, la aproximación top-down
parte de modelos téoricos ya existentes y establece de forma previa al
análisis un conjunto de categorías iniciales cuyas ramificaciones (sistemas
de subcategorías) serán elaboradas o redefinidas mediante el análisis
(Auerbach y Silverstein, 2003). Análisis cualitativo asistido por ordenador
con ATLAS.ti | 337 trucción de códigos fue una interpretación teóricamente
informada por un marco conceptual más general y amplio que no daba cuenta del
fenómeno de interés, pero que sin embargo permitía plantear las preguntas
desde las que fue abordado. Como detalle de orden pragmático, el investigador
siempre tuvo a la vista los mapas conceptuales y el guión analítico
elaborados en la fase previa. Más que traducir los mapas en códigos, el
investigador empleó los mapas y el guión para orientarse en el proceso, para
estimular la emergencia de diferentes formas de leer el material de análisis.
Dada la facilidad y rapidez con la que se puede segmentar y codificar el
material analizado al utilizar software para análisis cualitativo, se corre
el riesgo de elaborar una cantidad desproporcionada de códigos y de
aplicarlos de forma indiscriminada a las citas (Blismas y Danty, 2003). En
las primeras etapas del proceso de codificación, el caso que estamos
describiendo tuvo que enfrentar esta amenaza. Para ello, se procedió entre
otras cosas a la creación de familias y superfamilias de documentos
primarios, códigos y anotaciones (Figura 7). Las familias de documentos
primarios permitirían al analista filtrar los documentos por tipo
(entrevistas, observaciones o documentos) y por estatus (analizado o no
analizado). En el caso de los códigos, las familias cumplieron una labor
mucho más importante: agrupar los códigos en función de diferentes categorías
significativas para el análisis (prácticas, iconos, bienes cívicos, etcétera)
para facilitar su posterior revisión y reducción –- vía fusión o eliminación
de códigos –- al interior de cada categoría. Las familias de anotaciones
(método, planos de análisis, incidencias y preguntas) fueron útiles para
revisar y clarificar la estructura de códigos y comenzar a pensar en su desarrollo
de cara a la transferencia de los resultados del análisis a los capítulos de
la tesis. Otro aspecto importante del proceso de codificación inicial fue la
elección de determinadas citas o pasajes para una revisión más detallada –-
microanálisis –- de su sentido. En términos operativos, el proceso de
selección empleó una de las salidas u outputs del ATLAS.ti más utilizadas:
los listados de códigos con sus definiciones y las citas asociadas. Después
de revisar las citas asociadas a cada código, en cada caso se eligió alguna
que resultara particularmente interesante o compleja y se procedió a un 338 |
J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla examen detallado, pero
visualizándola en su contexto dentro de la pantalla principal del ATLAS.ti.
El producto de la interpretación detallada de esas citas fue guardado en el
espacio de comentarios asociado a cada una. La interpretación pormenorizada
de las citas seleccionadas dio pie a la creación de nuevas anotaciones y a la
revisión de algunas ya existentes. La mayor parte de las anotaciones creadas
o revisadas a partir del análisis pormenorizado de las citas seleccionadas
formaban parte de las familias correspondientes a los tres planos analíticos.
Figura 7: Familias de documentos primarios, códigos y anotaciones en el caso
1 Para el desarrollo de la definición de los códigos se procedió de la
siguiente forma: al crear el código, se redactó en el comentario asociado una
breve definición que diera cuenta no sólo del significado del código, sino de
su conexión con la cita a la que estaba siendo vinculado. Estas primeras
definiciones fueron creciendo a partir de notas surgidas al usar los códigos
ya existentes en la codificación de nuevas citas. Posteriormente, a partir
del mismo tipo de salida usado en el microanálisis –- lis- Análisis
cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 339 tado de códigos con
comentarios y con citas asociadas –-, se subrayaron los elementos clave en
las citas para incluirlos en la definición del código. En esta actividad, se
trabajó con lápiz y papel. El último paso del proceso fue la transformación
de las notas incluidas en los comentarios de cada código. A partir de tales
notas, se creo una definición formal, resaltando los rasgos, las propiedades
y las variaciones del código. En pocas palabras, el proceso pretendía
convertir una serie de etiquetas con notas asociadas en conceptos bien
definidos. Otra actividad central en el análisis exhaustivo fue el
establecimiento de relaciones entre códigos y la creación de códigos más
abstractos. Para ello se trabajó de la siguiente manera: a) a partir de cada
familia de códigos se abrió una vista de red o network view; b) en la vista
de red, se establecieron las relaciones entre códigos tomando en cuenta sus
definiciones y consultando, cuando hacía falta, algunas de las citas a las
que estaban asociados; c) paralelamente, se crearon nuevos tipos de relación
y se modificaron algunos de los que el ATLAS.ti incluye por defecto; d) en
los casos de relaciones particularmente importantes, se crearon comentarios
asociados a dichas relaciones; e) se crearon y definieron códigos de orden
más abstracto40 en función de los códigos de primer nivel con los que estaban
relacionados; f) se crearon vistas de red para cada uno de los códigos de
segundo nivel, incluyendo los códigos con los que estaban relacionados; g) se
crearon comentarios asociados a cada una de las vistas de red creadas y h) se
identificó a cuál de los tres planos analíticos pertenecía cada vista de red
introduciendo un número al inicio de su nombre. La forma de proceder para el
desarrollo de definiciones y de relaciones entre códigos estuvo orientada por
las observaciones de Dey (1993) respecto a los dos aspectos clave en los
nodos de una red de relaciones: internamente, los nodos deben ser significativos
respecto a los datos; externamente, deben serlo respecto a otros nodos. Si la
distinción entre nodos –- códigos, en nuestro caso –- es pequeña, los
solapamientos pueden generar imprecisiones importantes en la codificación. 40
Para distinguir a los códigos más abstractos de los códigos de primer nivel,
sus nombres es escribieron con mayúsculas. 340 | J. Muñoz Justicia y M. A.
Sahagún Padilla La Figura 8 muestra la ventana de las vistas de red y la
vista de red elaborada en torno al código ‘PRESSURES’. El entorno visual que
proporcionan las vistas de red del ATLAS.ti favorece la elaboración y el
progresivo refinamiento no sólo de las relaciones entre códigos, sino de
conjuntos significativos de códigos relaciones; es decir, de modelos. Figura
8: Vista de red ‘Pressures’ del caso 1 Uno de los pasos finales en el
análisis exhaustivo consistió en un último esfuerzo de revisión y reducción.
En este caso, la reducción no sólo se centró en el número de códigos de
primer nivel, sino en todo el conjunto (relaciones, anotaciones, vistas de
red y comentarios asociados a todos los elementos). El punto de partida
fueron las anotaciones o memos. En Análisis cualitativo asistido por
ordenador con ATLAS.ti | 341 la revisión de las anotaciones sustantivas –-
relativas a los resultados e implicaciones del análisis –- se identificaron
elementos ausentes o que requerían confirmación o ampliación. Posteriormente,
se revisaron las vistas de red existentes para incluir o refinar los
elementos identificados en las anotaciones. A modo de cierre del proceso de
análisis, se generaron salidas con listados completos de las anotaciones, de
los códigos y sus definiciones y de las citas seleccionadas por su carácter
ilustrativo o interés. Además, se exportaron a imagen las vistas de red.
Todas las salidas generadas se imprimieron y se revisaron para evaluar su
pertinencia respecto a los objetivos de la investigación y el grado en que
cubrían dichos objetivos. A partir de los resultados del análisis, se comenzó
a trabajar en la redacción de los capítulos correspondientes (Fase 5). La
redacción se organizó en torno a los tres planos analíticos desarrollados.
Tanto en la especificación de la estructura de cada capítulo como en su
posterior desarrollo, el conjunto de salidas generadas al final de la fase
anterior permitió una escritura ágil y detallada. Caso 2: estudio de
información en prensa sobre las reacciones a la remodelación de una plaza
pública. El segundo caso, que describiremos de forma breve, hace referencia a
un estudio que forma parte de un proyecto de investigación más amplio sobre
participación ciudadana en la remodelación de una plaza pública de Barcelona
(Bonet, Castrechini, Sahagún y Zapata, 2009). El propósito del estudio era
elaborar un análisis descriptivo de discurso de la prensa escrita sobre las
reacciones de ciertos actores (vecinos, ayuntamiento, arquitectos, etcétera)
a los resultados de la remodelación de la plaza. Áreas críticas En términos
generales, el método de análisis empleado podría referirse como análisis cualitativo
de contenido temático. El corpus de datos estaba integrado por información de
distintos géneros (noticias, artículos de opinión, cartas de lectores,
entrevistas, etcétera) relativa a la remodelación de la plaza. La información
incluida había sido publicada en cuatro diarios –- Avui, El País, El
Periódico y La Vanguardia –- en el periodo que va del 1 de mayo de 2008 al 3
de junio de 2009. En este caso, el trabajo 342 | J. Muñoz Justicia y M. A.
Sahagún Padilla de análisis fue desarrollado por un equipo de cuatro
investigadores, lo cual supuso un mayor grado de complejidad en la gestión
pero también una mayor riqueza en los resultados. El uso de ATLAS.ti en el
caso 2 El proceso analítico seguido en el caso dos se definió a partir de dos
necesidades fundamentales: a) definir una estrategia de codificación
pertinente, asegurando su correcta aplicación, y b) establecer un esquema que
permitiera que todos los integrantes del equipo participaran en el análisis.
La Figura 9 muestra las fases seguidas en el análisis y los productos de cada
fase. Figura 9: Diagrama de flujo del proceso de análisis del caso 2 Como
puede observarse, las fases del análisis van de la organización del material
empírico y la codificación inicial a la codificación axial o de se- Análisis
cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 343 gundo nivel, base para
la construcción del modelo descriptivo del fenó- meno. El proceso osciló
entre momentos de trabajo conjunto y momentos de trabajo individual. Sin los
momentos de trabajo conjunto, los analistas podrían haber realizado procesos
analíticos progresivamente divergentes. De la misma forma, sin los momentos
de trabajo individual, el análisis habría sido demasiado lento. Figura 10:
Documentos primarios asignados a la unidad hermenéutica del caso 2 En cuanto
a la organización de los datos, la información recogida de las ediciones
online de los diarios mencionados se guardó en archivos *.rft. Cada artículo
se guardó en un documento individual. Los documentos fueron nombrados a
partir de un esquema que permitiera identificar con 344 | J. Muñoz Justicia y
M. A. Sahagún Padilla facilidad sus contenidos: fecha de publicación, diario,
número consecutivo, tipo de artículo, inclusión de imágenes, inclusión de
comentarios (e.g. 2008-11-08_VAN_1_C_X_C.rtf: 8 de noviembre de 2008, La
Vanguardia, Art. 1, Carta del lector, sin imagen, con comentarios). La Figura
10 muestra los archivos tal como aparecían en el gestor de documentos
primarios. Figura 11: Familias de documentos primarios y códigos en el caso
2. Al crear la primera unidad hermenéutica, se generaron familias de
documentos primarios (por tipo de artículo y por diario) y se incluyeron
anotaciones con las orientaciones básicas para el análisis. En el proceso de
análisis, se trabajó primero de forma conjunta en esa unidad hermen- éutica.
Posteriormente, cada investigador trabajó con su propia copia de la unidad
hermenéutica original. Para asegurar una buena coordinación del trabajo, se
crearon familias de documentos incluyendo los artículos que cada investigador
tendría que analizar (Figura 11). Además, se crearon cuentas de usuario para
cada investigador, de tal modo que los com- Análisis cualitativo asistido por
ordenador con ATLAS.ti | 345 ponentes elaborados en el análisis (citas,
códigos, anotaciones, relaciones, vistas de red) incluyeran información sobre
el autor. Más adelante, esas unidades se fusionaron para revisar
conjuntamente los resultados obtenidos de forma individual. Figura 12:
Edición del comentario del código ‘A favor’ del caso 2 El proceso de trabajo
individual y trabajo colectivo se repitió una vez, dado que después de la
primera fase de trabajo individual se los códigos existentes fueron
sintetizados, organizados y asignados a una de tres familias (objetos de los
que se habla, posiciones-actores y relaciones entre posiciones). Junto con el
trabajo de síntesis y organización de códigos, se re-definieron las
estrategias de codificación de tal forma que se clarificara la entidad de
cada tipo de código en el conjunto del análisis. A partir de esta
reorganización, se puso especial énfasis en la elaboración de las 346 | J.
Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla definiciones de cada código,
especificando también los criterios para usarlo al codificar una cita (Figura
12). Hacia las fases finales del análisis, se empleó la query tool con el
propósito de explorar y re-definir relaciones entre códigos. Mediante el uso
de esta herramienta, se volvieron a revisar las citas vinculadas a ciertos
códigos. En los casos en los que interesaba conservar la especificidad de los
códigos originales y, simultáneamente, añadir un código más abstracto, se
crearon super-códigos. La Figura 13 muestra la creación del supercódigo
*SUBtemas, que permitía recuperar las citas asociadas al código temas y a todos
los códigos con los que tiene una relación jerárquicamente superior. Figura
13: Supercódigo del caso 2 Para cerrar el proceso de análisis, el trabajo del
equipo se centró de forma conjunta en la revisión y desarrollo de las
anotaciones –- tanto las Análisis cualitativo asistido por ordenador con
ATLAS.ti | 347 sustantivas como las de método –- a partir de los códigos y
sus relaciones. Como productos específicos del análisis se elaboró a) una
tabla especificando las posiciones respecto a la remodelación de la plaza tal
y como aparecen en la prensa y b) un mapa conceptual dando cuenta de los
aspectos más significativos del proceso de remodelación. Caso 3: análisis de
comportamientos de trabajo en equipo El último caso descrito se enmarca en él
ámbito de la psicología de las organizaciones. Como en el caso 1, esta
investigación también se enmarcó en el contexto de elaboración de una tesis
de doctorado. El interés del investigador se centró en los roles de trabajo
en equipo; en concreto, le interesaba identificar directamente –- a través de
la observación –- comportamientos asociados a roles dado que los modelos
existentes se centran más en componentes actitudinales y trabajan
principalmente con información obtenida de autoinformes (Ros, 2007). Áreas
críticas El método de análisis empleado en el tercer ejemplo puede ser
referido como observación inductiva. A partir de los registros en vídeo de
actividades en grupos pequeños, el investigador pretendía identificar y
definir comportamientos que por sus características pudieran vincularse a
roles de trabajo en equipo. La información a analizar, los registros en
vídeo, contenían actividades asignadas por docentes en contextos de formación
de posgrado. El análisis fue realizado por una sola persona –- el doctorando
–- aunque contando con el apoyo de un equipo de psicólogos organizacionales
para revisar los avances en el proceso. Además, el doctorando contó con apoyo
específico para el uso de ATLAS.ti, desde la preparación de los documentos
primarios –- los vídeos –- hasta el uso de las funcionalidades del programa.
El uso de ATLAS.ti en el caso 3 El proceso analítico seguido en el caso 3 es,
a nivel de planteamiento, el menos complejo de los tres casos y también el
más estructurado en cuanto a punto de partida. Organizado en cinco fases
(Figura 14), el proceso tenía la gran ventaja de partir de un esquema de
codificación claro: 348 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla un primer
nivel de códigos a nivel de comportamientos, y un segundo nivel de códigos a
nivel de rol. La organización del material de análisis es quizá la más
sencilla de los tres casos presentados. Los vídeos, en formato *.wmv –
windows media video – fueron identificados mediante números consecutivos. En
los comentarios asociados a cada documento primarios se especificaron la
fecha, el contexto y las características de la actividad registrada. Figura
14: Diagrama de flujo del proceso de análisis del caso 3 Las tareas básicas
del análisis se desarrollaron de la siguiente manera: a) visionado de los
vídeos para identificar comportamiento y elaborar citas de cada
comportamiento; b) descripción en cada cita de del comportamiento
identificado –- hay que recordar que el análisis se realizó directamente
sobre vídeo y por lo tanto para facilitar el análisis con la creación de
salidas o listados de citas, era imprescindible elaborar descripciones en
texto –-; c) creación y asignación de códigos a los comportamientos
identificados –- paso crucial para agrupar las citas en función de Análisis
cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 349 sus semejanzas –-; d)
definición de cada código –- de cada categoría de comportamiento de rol de
trabajo en equipo –- en función de las descripciones de las citas asociadas;
e) creación de códigos de segundo nivel relativos a roles de trabajo en
equipo, incluyendo sus respectivas definiciones y relaciones con los códigos
de primer nivel –- los comportamientos –- y f) revisión y refinamiento de la
taxonomía creada, con especial énfasis en las definiciones de los códigos y
relaciones que incluía. La Figura 15 muestra una vista de red que ilustra
claramente la sencillez de la organización a la que ya hemos hecho
referencia. En ella, aparecen en la parte inferior los códigos de primer
nivel –- los comportamientos –- y su vinculación a un código de segundo nivel
–- el rol. Figura 15: Vista de red de relaciones jerárquicas entre códigos en
el caso 3 A lo largo del proceso, el investigador elaboró anotaciones sobre
el procedimiento seguido y sobre el conjunto de roles elaborado. Sin embargo,
a diferencia de los casos 1 y 2, el investigador registró esta información
fuera de la unidad hermenéutica –- en un archivo de texto –-, práctica que
nos parece poco aconsejable puesto que desaprovecha parte del po- 350 | J.
Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla tencial de la herramienta, pero que no
tiene por qué ser forzosamente perjudicial para el análisis. Como siempre,
serán las preferencias del investigador, la claridad en cuando a lo que
quiere hacer y la pertinencia en el uso de las herramientas, lo que determine
la calidad del análisis. Contraste y observaciones sobre los casos descritos
Como ya ha visto el lector, aunque en los tres casos descritos se usa la
misma herramienta, las formas en las que se ha empleado presentan diferencias
considerables. La Tabla 2 presenta las particularidades de cada caso de forma
que el lector pueda contrastarlas. Los aspectos que hemos incluido en la
tabla para recoger las diferencias y semejanzas entre los casos descritos van
desde cuestiones de orden eminentemente instrumental, como el uso de otros
tipos de software, hasta cuestiones fundamentales como el tipo de producto
esperado y las unidades de análisis básicas. Entre uno y otro extremo –-
aspectos fundamentales e instrumentales –- podemos encontrar los aspectos que
reflejan eso que entendemos como traducción operativa del método; es decir,
la concreción en términos prácticos de la forma en que se conduce el
análisis. Cada caso parte de necesidades diferentes y es tarea del
investigador definir los medios para cubrir esas necesidades. Tanto en la
organización y preparación de documentos, como en las estrategias
segmentación, codificación y anotación así como en el uso de funcionalidad
avanzadas, los tres casos permiten ilustrar la variedad de formas en que un
paquete CAQDAS puede cubrir esas necesidades. De hecho, los aspectos
incluidos en la Tabla 3 pueden ayudar al investigador a definir cómo cubrirá
las necesidades de su proyecto. Mientras más clara se tenga la forma de
cubrir dichas necesidades, e independientemente de que se modifiquen en el
trayecto del análisis –- algo que es casi seguro que ocurrirá –-, el trabajo
tendrá una dirección más clara y se reducirá el riesgo de perderse o quedar
ahogado por una sobreproducción de elementos –- códigos, anotaciones,
etcétera –- que luego no se sabe cómo integrar y relacionar con los objetivos
del análisis. Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 351
352 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla Como hemos insistido en las
líneas anteriores, el uso productivo del software para análisis cualitativo
pasa por tareas que van mucho más allá del conocimiento y manejo de la
herramienta informática a emplear. Entre el planteamiento del método de
análisis y su ejecución, hay una zona en la cual los grandes lineamientos
necesariamente tienen que traducirse en esquemas operativos, en la
organización de actividades específicas. A modo de ilustración, si lo que me
interesa son comportamientos de cierto tipo, y si al emplear el programa de
análisis cualitativo voy a segmentar y codificar relatos de observaciones que
dan cuenta de tales comportamientos, entonces tengo que definir, por ejemplo,
a) cómo sabré distinguir los segmentos que tratan de comportamientos de los
que no lo hacen, b) con qué nivel de especificidad trataré la codificación de
tales comportamientos, c) qué elementos tomaré en cuenta para la definición
de los códigos que agruparán los diferentes segmentos y d) bajo qué criterios
agruparé los códigos en diferentes grupos y los relacionaré entre sí, de
forma vertical y horizontal. Esta traducción operativa del método es crucial,
ya que nos permite contar con una dirección clara para la acción –- condición
imprescindible para comenzar el análisis con el pie derecho. Se trata sin
duda de un requisito exigente, pero que tiene la gran ventaja de ayudarnos a
dotar de sentido el lenguaje ‘cascarón’ de las citas, los códigos y las
relaciones. Por eso decíamos antes que el uso de paquetes CAQDAS no garantiza
rigor, es el rigor el que garantiza un buen uso. RECOMENDACIONES Hacia el
final del capítulo, teniendo en mente que el lector ya conoce, al menos a
grandes rasgos, tres casos de análisis cualitativo asistido por ordenador,
nos gustaría señalar, a modo de síntesis, un conjunto de orientaciones útiles
para quien esté considerando la posibilidad de trabajar con software para
análisis cualitativo. Lo primero que nos gustaría señalar es que hay que
deshacerse de la falsa oposición entre rigor y creatividad. En nuestra
perspectiva, para que la creatividad y el rigor produzcan buenos resultados,
ambos han de estar presentes. Como afirman McLellan, MacQueen y Neidig (2003)
documentar y monitorizar el proceso de análisis de forma inadecuada puede
Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 353 llevarnos a un
verdadero ‘pandemonium’ analítico, sin contar lo que eso supone para la
integridad de los datos. En la medida en que planifiquemos, hagamos pruebas,
definamos un sistema para crear copias de seguridad, registremos incidencias
y, en general, nos esforcemos por definir los criterios y pautas que orientan
el análisis estaremos mejor preparados para afrontar lo inesperado o
re-definir el curso del análisis. En la organización del análisis, hay que
insistir en la importancia de la recursividad entre material de análisis y
construcción de modelos. Hay un ir y venir entre lo empírico y lo conceptual
que posibilita esa cercanía a los datos, que nos ayuda a modelar y
fundamentar nuestros modelos e interpretaciones. Pensar en cómo se concreta
esta recursividad en cada proyecto es una tarea básica del investigador. En
cuanto a los productos del análisis, un aspecto a tomar en cuenta es cómo
organizar y desarrollar las anotaciones para facilitar el paso de los
resultados de la unidad hermenéutica a los informes – artículo, capítulo,
comunicación, póster – que el investigador necesite elaborar. Si se conoce de
antemano qué tipo de informes han de realizarse, se pueden crear anotaciones
especificas para tal fin, vinculándolas a los elementos que serán incluidos en
el informe. En un plano más general, la recomendación consiste en insistir al
investigador en no dejar cabos sueltos – comentarios crípticos, definiciones
a medias, anotaciones poco desarrolladas, vistas de red poco organizadas –
durante el análisis. Si se trabaja en la unidad hermenéutica de tal forma que
una personas no vinculada con el proyecto pueda entender nuestro análisis,
entonces el trabajo de redacción de informes se hace mucho más sencillo. Para
finalizar con las recomendaciones, nos gustaría hablar de la necesidad de
conversar, de compartir el trabajo en curso. Lo que queremos decir con esto
es que el desencuentro entre quienes cantan las innegables y revolucionarias
bondades del análisis cualitativo asistido por ordenador y quienes se rasgan
las vestiduras ante lo que entienden como una mecanización determinista que
desvirtúa un oficio más bien artesanal no puede resolverse en el plano
abstracto de las declaraciones lapidarias. La cuestión es relevante, de eso
no nos cabe duda, pero su relevancia y las múltiples posiciones que pueden
adoptarse al respecto tendrían que pa- 354 | J. Muñoz Justicia y M. A.
Sahagún Padilla sar por una constante reflexión en torno a lo concreto, a las
prácticas, al encuentro entre tecnología y metodología, como lo plantea
Cisneros (2009), pero tal como ocurre en el quehacer cotidiano de los
investigadores y en torno a preguntas de investigación específicas. Ello
supone que, como bien señala Gilbert (2002), la reflexividad que acompaña el
proceso de análisis debe extenderse también al uso del software. En
consecuencia, la conversación con interlocutores que no están directamente
involucrados en nuestro proyecto se vuelve una tarea central. Pensar y
conversar, desde la realización de un proyecto concreto, en las restricciones
que conlleva el uso de un paquete de software – también concreto. Hablar de
las consecuencias de tales restricciones, pero también de lo que posibilita
frente al uso de otras herramientas – informáticas o no – o en combinación
con esas otras herramientas. Esa necesaria reflexividad y su extensión al uso
de software es básica para dar solidez a la articulación del método, a su
operativa. Y aquí las conversaciones son cruciales para hacernos ver cosas
que antes no veíamos, para articular lo que sólo intuimos de una forma
imprecisa o para mirar nuestro propio proceder analítico desde otros ángulos.
9.5.1. Diseñar y preparar el análisis: una lista de cotejo Más allá de
recomendaciones generales como las anteriores, es difícil hacer cualquier
prescripción. Lo que sí vale la pena es tener presentes algunas cosas en las
que hay que pensar antes de comenzar un proceso de análisis asistido por
ordenador. Los puntos que señalamos a continuación no son más que una de
lista de cotejo para ayudar al investigador en esta tarea. La Tabla 3
presenta una versión abreviada de la lista. Cada uno de los puntos señalados
en la tabla se vincula con una serie de preguntas sobre las que al menos
habríamos de reflexionar: 1. Traducción operativa del método analítico: ¿se
cuenta con las pautas generales para el análisis?, ¿se han definido aspectos
claves como los fases del proceso analítico, los insumos requeridos, las
tareas críticas, los sub-productos y los productos finales?, ¿se han
especificado en términos prácticos la naturaleza, condiciones y significado
de las fases del proceso? Análisis cualitativo asistido por ordenador con
ATLAS.ti | 355 2. Condiciones de trabajo: ¿se conocen con exactitud las
condiciones bajo las cuales se conducirá el análisis?, ¿se sabe con qué recursos
(financiación, equipo, espacios, etc.) se cuenta?, ¿se tiene claros los
plazos que hay que respetar?, ¿se ha definido quiénes participarán en el
análisis y las funciones o roles que asumirán? 3. Conjunto de herramientas:
¿qué paquetes de software genéricos y específicos podrían usarse durante el
análisis?, ¿cuál o cuáles tendrían una relación directa con las tareas
centrales del análisis y cuáles tendrían una relación más bien periférica?,
¿qué actividades convendría realizar con recursos más tradicionales como
lápiz y papel?, ¿qué información se utilizaría en en cada una de las
herramientas a utilizar de qué formas se gestionaría el proceso? 4. Análisis
preliminares o preparatorios: ¿se ha valorado la pertinencia o necesidad de
realizar un análisis previo al uso del software?, ¿se ha definido el tipo de
producto a obtener de este análisis previo?, ¿se tiene clara la manera de
obtenerlo y la forma en sería usado en el análisis asistido por ordenador? 5.
Organización de datos: ¿se ha establecido una pauta o sistema para manejar la
información empírica?, ¿la pauta es congruente y significativa para el tipo
de análisis que pretende realizarse?, ¿se ha definido la forma de nombrar
archivos para distinguirlos en función de sus características relevantes?,
¿se ha establecido una norma de estilo para editar los documentos de manera
que se facilite su visualización?, ¿se cuenta con un procedimiento para
generar copias de seguridad?, ¿se ha verificado la compatibilidad de los
formatos a usar con el software que se empleará en el análisis? 6. Archivo
inicial: ¿se ha pensado en los elementos iniciales que debería incluir el
archivo en el que se conducirá el análisis?, ¿se ha considerado qué tipo de
anotaciones deberían formar parte de la versión ‘cero’ del archivo?, ¿se han
incluido espacios para llevar un registro de las incidencias y las decisiones
tomadas a lo largo del proyecto?, ¿se ha pensado en crear un conjunto de
anotacio- 356 | J. Muñoz Justicia y M. A. Sahagún Padilla nes que recojan lo
que eventualmente sería el informe del proyecto u otro tipo de publicación?,
¿se ha considerado la posibilidad de agrupar los elementos iniciales –
material empírico y anotaciones – para facilitar la labor analítica? 7.
Tareas frecuentes durante el análisis: ¿qué tipo de funcionalidades del
paquete de software elegido (segmentar, codificar, recuperar, relacionar,
comentar, etcétera) serían las más importantes en el análisis?, ¿cómo se
vinculan esas funcionalidades con el marco analítico empleado (objetivo,
método y teoría)?, ¿qué criterios y pautas tendrían que ser establecidas para
su uso?, ¿en qué medida y de qué formas se condicionan unas a otras? 8.
Salidas a emplear durante el análisis: de entre las salidas (outputs) que
ofrece el paquete de software elegido, ¿cuáles serían las más útiles en el
proceso de análisis?, ¿en qué momentos y con qué finalidades se utilizarían?
9. Evaluación y seguimiento del proceso: ¿qué condiciones tendrían que ser
observadas para asegurar la rigurosidad del proceso de análisis?, ¿qué
información habría que registrar para asegurar un seguimiento sistemático del
proceso de cara a hacerlo transparente?, ¿qué recursos o medios se emplearían
para tal fin?, ¿en qué momentos del proceso sería conveniente hacer una
evaluación del trabajo realizado?, ¿qué ítems serían sujetos a evaluación y
desde qué criterios? 10. Planning detallado: ¿qué tiempo se tendría que
dedicar a cada una de las fases del proyecto?, ¿qué tan flexible tendría que
ser el calendario de actividades?, ¿se contempla un periodo para hacer pruebas?,
¿se contempla un periodo para que los participantes se familiaricen con el
tipo de análisis específico a realizar y para que unifiquen criterios y
procedimientos?, ¿en qué se basa la estimación del tiempo requerido para cada
actividad? El orden en el que se aborden los puntos no tiene por qué ceñirse
al orden en que aparecen y, desde luego, será el lector el que elija y adapte
los que considere relevantes. En cualquier caso, creemos que los ítems de
esta lista de cotejo son útiles en la medida en la que inciten al investiga-
Análisis cualitativo asistido por ordenador con ATLAS.ti | 357 dor a tener
presentes aspectos que podrían pasarle desapercibidos. Tenerlos presentes
antes de utilizar cualquier paquete de software en las tareas centrales de un
proceso de análisis cualitativo en sus tareas centrales.
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